Cosquín ya no será sinónimo de folclore para mí Argentina / Córdoba / Experiencias / Fiestas Populares / Viajes

Cuando volví a rumbear por ahí jamás pensé en visitar Cosquín, en la provincia argentina de Córdoba.  Tal vez porque supe visitarlo hace muchos años o porque Capilla del Monte, otra ciudad cercana en el Valle de Punilla, es mi preferida, no me imaginé recalando en la que hoy es la Capital del Folclore argentino hasta que, otra vez, apareció el crupier de la ruleta que marca el rumbo y llegó la invitación de Tina, una colega, docente de filosofía que me invitaba a ser parte de una fiesta (El Año Nuevo del Sur – 2° Edición en el Instituto Superior Pte. Roque Sáenz Peña),  como tallerista y así dar mi primera charla como viajero.  Es más, no sólo una charla sino mucho más, que permítanme guardar silencio para contarles todo en otro post.
Así fue que celebramos durante los días 17, 18 y 19 de este mes.  Sí, hace unos días no más!!!

Rumbeemos por la calles de la historia coscoina

Cosquín, ubicado en el Valle de Punilla y cabecera del departamento del mismo nombre del valle, dista de la capital cordobesa a unos 56 Kms. accediendo por la RN 38.

Escenario Atahualpa Yupanqui, pza. Próspero Molina, Cosquín, Córdoba, Argentina

Convertido en la Capital Nacional del Folklore por su ya famosísimo festival que durante nueve noches con sus lunas reúne a lo mejor del folclore nacional.  Selección a la que innumerables artistas del género sueñan con acceder y tener esos minutos sobre el escenario Atahualpa Yupanqui que los catapulten a la fama.  Tal vez, su fama como centro del folclore nacional ha opacado y dejado en el olvido parte de su historia que aquí intentaremos dar a conocer.  Al menos en parte…
 

Comechingones y españoles


Vista del Pan de Azúcar o Supaj Nuñu

Todo el Valle de Punilla fue habitado por Comechingones.  Con este particular pueblo fue con quien se encontró el español a principios del siglo XVI.  Éstos, a lo largo del valle han dejado su huella resistiendo al olvido.
Diseminados a lo largo del Río Cosquín y en torno del Pan de Azúcar, llamado por los originarios Supaj Nuñu , hermoso seno marino, si se lo traduce.  ¿Será por eso que el cerro, hoy, es coronado por una cruz?  Se me ocurre para quitarle todo tipo de pecaminosidad o erotismo.  Otra influencia española es el nombre.  “Cosquín”, no sería una palabra emparentada con los Comechingones, sino que el nombre respondería a una hibridación entre el castellano y el quechua, este último, el idioma que usaban los religiosos para profesar el evangelio sin importar la lengua que se hablara en estas tierras.  Otro motivo más para pensar por qué conocemos tan poco de la lengua Comechingón no.
 
Morteros al costado del río

Con el tiempo, diferentes españoles se irán pasando de mano en mano estas tierras, claro que previa persecución  de los pueblos originarios.  Así, Lorenzo Suarez de Figueroa, el primer encargado de censar el terreno.  Designó al territorio como Puesto y entonces encomienda, siendo Luís de Cabrera el primer encomendero.
 

El pueblo de los tuberculosos

No sé si exagero con el subtítulo, pero lo uso porque así hubo quien me describió a su pueblo en los días que pasé a allí.  Si, bien será a principios del siglo XX que esta zona comenzará a recibir a enfermos de tuberculosis que buscaban la cura para su mal.  Antes, habrían buscado cobijo para sus achaques Belgrano y San Martín en estas sierras. El paso de la tuberculosis uno los puede ver recorriendo las calles coscoinas.  Uno se topa con casas inmensas de jardines más grandes aun.  Claro, muchas de estas casonas oficiaban como pensiones que albergaban a los enfermos.  Otras casonas como negocios de importancia que aún perviven también son fruto de la temible enfermedad que muchos hemos conocido sólo por la novela “La Dama de las Camelias”, donde su protagonista, “Margarita Gautier”, lenta y tortuosamente va perdiendo su vida.
Río Cosquín
Caminando con Roma, mi compañera en este rumbear por Cosquín, supimos encontrarnos mirando a través de un tejido de alambre una inmensa casa que despertó toda nuestra imaginación.
Ante nuestros ojos un jardín enorme, casi toda una manzana ocupa el predio en el que manchadas por el tiempo una serie de estatuas y fuentes nos mostraban un pasado de opulencia y estilo refinado.  Una galería vidriada de colores frente al patio, más allá un invernadero.
¿Quiénes vivieron allí?  ¿Quién viviría allí? Materiales de construcción daban fe de que el lugar no estaría abandonado, contrastando con la imagen de abandono que tuvimos en un principio.  ¿Sería esta casona una antigua residencia de tuberculosos?  O bien sería el hogar de una de aquellas familias adineradas que migraron a esta zona acompañando a sus familiares enfermos.  No tuvimos tiempo de averiguarlo y tampoco lo hubiéramos hecho.  Mejor jugar con la imaginación, inventar historias como aquella en la que imaginamos que esta sería la casa de verano de las hermanas Ocampo.  Por qué no.  Cosquín, sobre finales del siglo XIX se convirtió en una villa veraniega para luego ceder terreno a villa de salud.

Río Cosquín

Como sea, Cosquín ya no es lo que era para mí.  Cosquín, ahora es una puerta abierta a la oportunidad, a la vida, a
seguir buscando el rumbo…

Cae el día en Cosquín y me imagino que la sombra de los árboles en el río son las figuras espectrales de los que ya no están!!!

Te gustó el post, te gusta el blog y te gustaría colaborar para que otros también lo conozcan!?  Entonces, lo compartirías en las redes sociales en las que participás.  También me gustaría saber tu opinión, dejame un comentario!!!

 

Me sentiría halagado si te sumás con tu “ME GUSTA” en
la Fan Page deFacebook  o me seguís en Twiter. 

 

Muchas gracias por tu visita, te deseo buenos rumbos!!! J

 


Comentarios

  1. Qué buen post, vos sabés que yo quisiera pasar por esos lugares, de esa manera, zafar de las rutas preestablecidas y observar desde otro lado, sin apuro por llegar a tal o cual lugar, imaginándome quienes vivieron, qué hicieron, cómo vivieron.
    Hermoso el seno marino, también, qué los parió a estos cristianos resemantizándolo todo!

    • Juan Manuel Lere dice: julio 30, 2015 at 6:50 pm

      Hola Renata!
      Cosquín es un lugar muy bello, con mucha historia y más si uno se permite imaginárselas, y, sus murales son únicos!
      Gracias por leerme y comentar!
      Te mando un abrazo y el deseo de buenos rumbos!!!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>